Ama el mar,
pero no la luz ni las miradas.
Elige el frío, la sombra,
para existir sin ser vista.
Aún así,
el océano la espera.
El viento borra las huellas.

La arena aprende a callar.

Los que pasaron por aquí,
son anécdota.
No ocupa espacio.
Me acompaña quedándose.
Así se vuelve eterno.
La sangre también hiere.
Algunas distancias
salvan lo que queda.
Aprendió a estar solo
para seguir siendo.
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